¿Porqué no conocemos a las mujeres fundadoras de la Psicología?


¿Dónde están las mujeres?

Al leer la breve historia de la psicología moderna, quizá usted concluyó que todos los fundadores de la nueva disciplina eran hombres. ¿En realidad la psicología sólo tiene padres y no tiene madres? Si hubo mujeres pioneras, ¿por qué sus nombres y sus logros están ausentes de los recuentos históricos?

De hecho, la psicología se ha beneficiado desde sus inicios de las contribuciones femeninas. Las mujeres presentaron trabajos y se unieron a la asociación profesional nacional tan pronto como se formó en 1892 (Furumoto y Scarborough, 1986). En 1906, James McKeen Cattell publicó American Men of Science, el cual, a pesar de su título, incluía a varias mujeres, entre ellas a 22 psicólogas. Cattell incluyó a tres de esas mujeres entre los 1,000 científicos más distinguidos del país: Mary Whiton Calkins (1863-1930), Christine Ladd-Franklin (1847-1930) y Margaret Floy Washburn (1871-1939).


Sin embargo, las psicólogas con frecuencia enfrentaron discriminación. Algunos colegios y universidades no les otorgaban grados académicos, las revistas profesionales se mostraban renuentes a publicar sus trabajos y a menudo no tenían acceso a puestos docentes (Evans, 1999; Kite et al., 2001; Minton, 2002; O’Connell y Russo, 1990; Russo y Denmark, 1987; Stevens y Gardner, 1982). Como consecuencia, la mayoría de las primeras psicólogas encontraron posiciones en la terapia y otros ambientes no académicos; siguieron carreras en profesiones aliadas como el desarrollo infantil y la educación, las cuales se consideraban campos aceptables para las mujeres; u obtuvieron reconocimiento colaborando con sus esposos en proyectos de investigación y en libros (Evans, 1999).

Christine Ladd-Franklin cumplió los requisitos para obtener un doctorado en psicología en Harvard en la década de 1880, pero no se le otorgó el doctorado sino hasta 1926, más de 40 años después, cuando Johns Hopkins finalmente levantó sus restricciones contra el otorgamiento de doctorados a las mujeres. Como resultado del prejuicio dominante contra las mujeres que trataban de combinar una carrera con el matrimonio y la maternidad, nunca obtuvo una posición académica permanente (Furumoto y Scarborough, 1986). No obstante, se convirtió en una de las principales teóricas del país sobre la visión de color.



Al igual que Ladd-Franklin, Mary Whiton Calkins estudió psicología en Harvard. William James la describió como la más brillante de sus alumnos. Sin embargo, también a ella se le negó el grado debido a su género. Calkins encabezó el departamento de psicología en el Wellesley College, donde desarrolló una influyente teoría de la psicología del yo y una importante técnica de investigación para estudiar el aprendizaje verbal (Furumoto, 1980). En 1905 se convirtió en la primera mujer en ser electa presidente de la American Psychological Association (APA).

Margaret Floy Washburn empezó sus estudios en la Universidad de Columbia, pero pronto se cambió a la Universidad de Cornell, una de las pocas instituciones que otorgaba doctorados a las mujeres (Furumoto y Scarborough, 1986). Fue la primera estudiante doctoral de Edward B. Titchener y también la primera mujer que recibió un doctorado en psicología en Estados Unidos. Washburn se convirtió más tarde en directora del departamento de psicología en Vassar College, donde permaneció durante 34 años. Washburn escribió varios libros influyentes, entre los que destaca Movement and Mental Imagery (1916), que anticipó la investigación actual sobre el papel de la imaginería en la dirección del pensamiento y la actividad. Además, durante muchos años, Washburn fue editora de la American Journal of Psychology y en 1921 fue electa presidente de la APA.

Después de la Segunda Guerra Mundial, empezó a cambiar el clima cultural para las mujeres, aunque de manera lenta. La coeducación se convirtió en la norma, y se abandonó la política de negar sistemáticamente posgrados a las mujeres. En las siguientes dos o tres décadas, la mayoría de los grados y posiciones otorgados a las mujeres fueron en psicología aplicada, mientras que los hombres continuaron dominando la psicología experimental académica. No fue sino hasta las décadas de 1970 y 1980 que las mujeres obtuvieron reconocimiento por contribuciones en todos los subcampos de la psicología (Pion et al., 1996).



En las décadas recientes, ha aumentado considerablemente el número de mujeres que reciben doctorados en psicología. En la actualidad, las mujeres han comenzado a superar en número a los hombres en la psicología. De acuerdo con la encuesta más reciente de la APA, las mujeres reciben tres cuartas partes de los grados de licenciatura otorgados en psicología; representan poco menos de tres cuartas partes de los estudiantes graduados de psicología; y obtuvieron dos de cada tres doctorados en psicología otorgados en 1997 (APA, 2000)

La aparente ausencia de las mujeres de la historia de la psicología es sólo un aspecto de una inquietud mayor y más problemática: la relativa falta de atención a la diversidad humana que caracterizó a la psicología durante la mayor parte del siglo XX. Sólo recientemente los psicólogos han observado de cerca las maneras en que la cultura, el género, la raza y el origen étnico pueden afectar prácticamente todos los aspectos de la conducta humana. En la siguiente sección del capítulo iniciaremos nuestro examen de este importante tema.



Hoy en día parece imposible pensar que la psicología era una profesión exclusivamente de hombres, porque en la actualidad es una carrera que estudian más mujeres que hombres. Lo cierto es que la psicología estaba considerada un terreno masculino, y las mujeres que deseaban labrarse un futuro profesional como psicólogas tuvieron que hacerse un hueco en una disciplina que solo aceptaba hombres.

Por suerte, los cambios sociales y económicos de este último siglo han permitido el crecimiento de la "psicología femenina". Igual que en otros campos, las mujeres han luchado para obtener los mismos derechos que los hombres. En Estados Unidos, los datos muestran que el número de mujeres psicólogas ha ido aumentando con los años: en 1901 solamente 20 mujeres obtuvieron su doctorado en psicología, en 1974 el 22% de los doctorados en psicología fueron para mujeres, y en 1983 se doctoraron un 56% de psicólogas.

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