¿Se deja de creer en Dios cuando se estudia psicología?


¿Hasta qué punto puedo ser creyente y psicólogo a la vez?

Esta pregunta es una de las tantas que me hice al iniciar a estudiar la carrera y estoy seguro que muchos de los que me leen también la hicieron, especialmente durante sus primeros años de universidad o antes de decidirse por esta carrera. Y sí, hay una lógica detrás de este clase de preocupaciones.

Para entender bien la preocupación empecemos por la definición de nuestra carrera. La Real Academia de la Lengua Española define la psicología como ciencia o estudio de la mente y de la conducta en personas o animales. Dicho de otra manera, la psicología es una disciplina académica que involucra el estudio científico de los procesos mentales y del comportamiento, y la aplicación de ese conocimiento sobre las diferentes esferas de la actividad humana.
Sencillamente, la psicología actual es una ciencia, una ciencia que estudia la cognición y los mecanismos psicológicos, y como sabemos históricamente, este estudio ha estado más relacionado con el ateismo que otros ámbitos de conocimiento. Por ejemplo, el ateísmo de figuras como Sigmund Freud y de B. F. Skinner es bien conocido a pesar de ser raro en su época.

Según un estudio con 650 personas de la University of British Columbia (Canadá) publicado en la revista Science muestra que aproximadamente el 39 % de los científicos estadounidenses cree en “un Dios a quien rezar a la espera de una respuesta”, mientras que el 45 % no son creyentes y un 15 % no tienen opinión definida. Entre los miembros de la Academia Nacional de Ciencias, la creencia en Dios se desploma a un 7 %. Un 72 % no cree en Dios. Y un 21 % es agnóstico.

No estamos haciendo que la gente se vuelva atea. Lo que este trabajo muestra es que, cuando piensas de manera más crítica y reflexiva eres más propenso a rechazar algunas afirmaciones que en caso contrario aprobarías"

Daniel Kahneman, psicólogo y Premio Nobel de Economía



Entonces ¿necesariamente dejaré de creer en Dios?

No necesariamente, pero, aunque la idea de que el universo, los seres humanos y aquello que algunas personas llaman "psique" sean la creación de una inteligencia superior no es una idea totalmente descabellada y rechazable por parte de la ciencia como tal, lo que sí es prácticamente imposible de defender desde la ciencia es que ese dios cumple con una serie de características concretas que vienen escritas en textos sagrados. Es por eso que se considera que los científicos, durante sus horas de trabajo, deben ejercer como si fuesen agnósticos o ateos.

Es decir, que la creencia religiosa no puede ocupar un papel relevante en las teorías y las hipótesis con las que se trabaja, porque la religión se basa en la fe, no en un razonamiento derivado de las deducciones acerca de qué clase de explicaciones son más útiles para describir la realidad con lo que y se sabe y se ha comprobado. La fe se basa en ideas que creemos a priori, mientras que en la ciencia cualquier idea puede ser revisada o descartada si al contrastar ideas con la realidad aparecen explicaciones mejores. Esto se aplica también a la psicología.

Puedes ser creyentes pero objetivo

Así que a la pregunta de si los psicólogos pueden creer o no en dios, hay que responder: depende de cómo se crea.

Para quien creer en dios signifique creerse literalmente los dogmas religiosos y actuar en consecuencia todo el rato, la respuesta será no, porque la psicología, como ciencia, consiste en cuestionar todas las ideas y no dar por sentada ninguna explicación sobre el funcionamiento y el origen de los procesos mentales, todo ello sin hacer juicios de valor basados en textos religiosos sobre ciertos comportamientos y tendencias (homosexualidad, poligamia, etc.).



Cada psicólogo puede tener su propia espiritualidad o religión, por lo tanto existen psicólogos cristianos, católicos, evangélicos, judíos, musulmanes, etc.

En nuestra formación profesional, se nos entrena para poder tratar o sanar a las personas independientemente de la espiritualidad o religión de cada uno. Aplicamos los valores de neutralidad o imparcialidad.

La idea, en definitiva, es la siguiente: en las horas de trabajo los psicólogos deben mantener la religión (que no la moral) totalmente al margen. Si crees que no puedes haer eso porque te supone una gran disonancia cognitiva al creer que hay que ser devoto siempre y sometiendo todas las ideas a la fe, la psicología no es para ti.


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