APROXIMACIÓN CONCEPTUAL A LA PSICOLOGÍA DIFERENCIAL

En un contexto histórico, en el que interesaba fundamentalmente encontrar leyes generales que explicasen el comportamiento humano, los investigadores de la época descubrieron que, hasta en los procesos más simples la diferencia era la norma y no la excepción.

El objetivo básico de la Psicología Diferencial es encontrar las regularidades que explican el comportamiento de los individuos. Además, esta disciplina se ha esforzado en plantearse el estudio de las diferencias desde una perspectiva científica, lo que garantice que sus descubrimientos no sean meras especulaciones. Por ello, utiliza un proceso hipotético-deductivo y presta especial atención a la selección de los sujetos que forman parte de la investigación. 



Desde un punto de vista rigurosamente científico, resulta imprescindible considerar la diferenciación psicológica humana y tratarla como algo propio de la humanidad, ya que si ignoramos la existencia de diferencias, el potencial psicológico del ser humano quedaría empobrecido (Pelechano, 1998). De modo que, como señala Sixtl (1972) la Psicología Diferencial se va a ocupar de las diferencias entre individuos o entre grupos. Estas diferencias se pueden estudiar de forma transversal, analizándolas en un determinado momento o de modo longitudinal, a través del ciclo vital (Amelang y Bartussek, 1981).

Bachs (1980), la define como «el estudio comparativo de las diferencias psicológicas entre los individuos, tanto en lo que concierne a la variabilidad interindividual, dentro de grupos homogéneos, como a la variabilidad intergrupos (grupos que difieren por la edad, el sexo, el medio social, la raza, etc.)» (págs. 14-15). 

Y Sánchez-Cánovas y Sánchez-López (1999) consideran que «la Psicología Diferencial es la disciplina científica que tiene por objeto observar, describir, medir, predecir y explicar las diferencias en conducta entre individuos y entre grupos, con el fin de extraer y formular regularidades, tomando en consideración las variables pertenecientes al sujeto, las pertenecientes a la situación y la interacción entre ambas.

Los conocimientos alcanzados pueden utilizarse, en su caso, como base para la intervención, es decir, para modificar esas diferencias» (pág. 39). Además, añaden, que la conducta no es sólo lo visible, sino toda actividad psíquica, que no sólo interesan los resultados sino los procesos mediacionales, que las diferencias no deben analizarse exclusivamente desde un punto de vista cuantitativo, sino también en función de cómo se organizan las variables en cada individuo. Por tanto, la Psicología Diferencial va a centrar sus objetivos en el estudio de la diversidad y de la individualidad, investigando los mecanismos que median en las distintas funciones, procesos y conductas (Sánchez-Cánovas y Sánchez-López, 1999).



Durante mucho tiempo, la Psicología Diferencial se centró más en los resultados que en los procesos psicológicos. No interesaba cómo se producía el comportamiento, sino la variabilidad del comportamiento en sí misma. Para ello, la Psicología Diferencial ha tenido que emplear a un gran número de individuos que sean representativos de la población, poner a prueba sus hipótesis y generar teorías explicativas acerca de las diferencias. El procedimiento habitual ha sido partir de un tratamiento estadístico de los datos, para elaborar normas o baremos que permitan situar a cada individuo en una posición determinada en relación al grupo de referencia (Tyler, 1965) y, basándose en estos baretnos, comparar el rendimiento de los individuos. En los años 60 y 70, con la revolución cognitiva, y queriendo resolver algunos de los inconvenientes que había planteado la investigación centrada en los resultados, comenzó el interés por el proceso, es decir, por cómo opera nuestra mente. 

Además, en paralelo se fue fraguando otra línea de trabajo en la que el objetivo fundamental era establecer el origen de las diferencias, tanto desde un punto de vista genético como socioambiental. Gran parte de la investigación en Psicología Diferencial ha sido aplicada, interesándose por la selección y orientación vocacional pero sin crear modelos teóricos y leyes que explicasen las diferencias. 

En general, según Sánchez-Cánovas y Sánchez-López (1994), algunas de las características que nos permiten identificar el objeto de estudio de la Psicología Diferencial serían las siguientes:

1. Su interés por entender cómo funcionan los individuos partiendo de que son diferentes, pero sin negar lo común. Actualmente, la dicotomía individual frente a general parece estar superada y cada vez se insiste más en la complementariedad de la Psicología experimental y la correlacional.

2. El interés por las leyes que explican las diferencias entre los individuos, por lo que no es una ciencia estrictamente idiográfica sino que también utiliza un enfoque nomotético.

3. Aunque la Psicología Diferencial tuvo y tiene una utilidad aplicada, no se restringe a este campo de actuación, pues el objetivo último que se plantea es el estudio de las diferencias para explicar y predecir el comportamiento humano desarrollando, así, teorías y leyes sobre el funcionamiento de los individuos.

4. Se nutre de la Psicometría, puesto que es básico evaluar y analizar esos datos para llegar a desarrollar las leyes a las que aludíamos anteriormente, pero evidentemente no podemos decir que sea la misma disciplina. 

5. La Psicología Diferencial desarrolla sus propios modelos basándose en el estudio de las diferencias, y no hace extrapolaciones a partir de los modelos generales.
6. Aunque la Psicología Diferencial utilice la metodología correlacional, no es el único método empleado. En los últimos años se han ido incorporando otras estrategias metodológicas tales como, la metodología experimental, el enfoque cualitativo, el meta-análisis, etc.

7. Aunque en un comienzo, la Psicología Diferencial resaltaba el componente genético de muchos comportamientos y características psicológicas, reconoce la importancia del ambiente y estudia, cada vez más cómo influye la situación en el comportamiento del individuo.

8. La Psicología Diferencial no estudia sólo las variables del sujeto sino también las de la situación.

9. Su campo de estudio abarca mucho más que la inteligencia, aunque ésta haya sido un área con gran número de publicaciones.

10. A la Psicología Diferencial no sólo le interesan las diferencias cuantitativas sino también las cualitativas, así como los procesos mediacionales implicados en las diferencias en comportamiento. 
En definitiva, dado que las diferencias son algo universal e indestructible deberemos comprenderlas, aceptarlas y utilizarlas para el bien común (Tyler, 1965). Además, su descubrimiento puede tener un fuerte impacto en las decisiones políticas y sociales de un país ya que, en la medida en que se detecten diferencias y/o desigualdades entre los individuos, los responsables políticos tendrán que crear recursos y políticas educativas, de empleo o sanitarias, que palien esas desigualdades contribuyendo, así, a eliminar muchos de los estereotipos y/o prejuicios que existen en la sociedad. 

En cualquier caso, el detectar diferencias y crear políticas que las contrarresten, tampoco debe suponer el crear una uniformidad entre todos los individuos, pues las diferencias siempre van a existir. Continuaremos diferenciándonos en aptitudes, en intereses y valores, en personalidad, etc., por lo que tenemos que respetar la opción de cada individuo a tomar determinadas decisiones sobre su estilo de vida.

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