CONSEJOS PRÁCTICOS PARA DETECTAR UN HOMBRE VIOLENTO Y PREVENIR EL CICLO DEL MALTRATO


La violencia infligida por la pareja es una de las formas más comunes de violencia contra la mujer e incluye maltrato físico, sexual o emocional y comportamientos controladores por un compañero íntimo.

La violencia infligida por la pareja se presenta en todos los entornos y grupos socioeconómicos, religiosos y culturales. La abrumadora carga mundial de violencia infligida por la pareja es sobrellevada por las mujeres.

Si bien las mujeres pueden ser violentas en sus relaciones con los hombres, a menudo en defensa propia, y a veces hay violencia entre parejas del mismo sexo, los agresores más comunes en la violencia contra la mujer son compañeros (o excompañeros) íntimos de sexo masculino (. En cambio, es mucho más probable que los hombres sean víctimas de actos de violencia perpetrados por desconocidos o por conocidos que por alguien más cercano a ellos.


Los abusadores generalmente parecen tener una doble personalidad: se comportan de una manera cuando están en su hogar con su pareja, y de otra muy distinta cuando están en público. Suelen ser amistosos con los hombres y poco propensos a enfadarse con ellos; su furor se concentra en la mujer con la que están emocionalmente ligados. El agresor se vuelve violento sin causa aparente. Atraviesan ciclos de acumulación de tensión que no guardan relación con lo que los rodea. Reaccionan con ataque verbales y físicos cada vez más intensos. Tales como insultar y avergonzar a la pareja delante de otras personas.

En esta publicación aprenderás a descubrirlo y contestar la pregunta:

¿Cómo reconocer si mi pareja actual es un abusador?

Si Usted comprende y reconoce los signos precursores de la agresión, puede ahorrarse a sí misma y a su compañero años de sufrimiento. A continuación se enumeran los factores que hacen probable la violencia en las relaciones íntimas (Dutton, D y Golant, S, 1997).

Si usted sospecha que su pareja es un agresor en potencia, evalúe si presenta los siguientes indicadores:



La tendencia de su compañero a culparla a usted. ¿Le transfiere a usted la responsabilidad por sus propios actos o sentimientos? ,¿Insiste en que usted tiene siempre la culpa de todo?

¿Su compañero da la impresión de ser dos personas diferentes?,¿Se comporta de distinta manera con sus amigos en público que con usted en privado?

¿Pasa por un ciclo de acumulación de tensión; estadillo de ira y arrepentimiento?

¿La ha agredido a usted?¿Una vez?¿Dos?¿Se trató de hechos aislados relacionados con una situación desencadenante determinada o no hubo razón aparente para su agresividad?

Cuando la arremete físicamente, ¿también la insulta, usando términos como “prostituta”?, u otros sinónimos de este, que implican una degradación de la imagen femenina.

Hubo circunstancias (por ejemplo separaciones o ataques de celos) que podrán haber desencadenado la violencia? ¿Qué hizo su compañero?



¿Recurrió alguna vez al maquillaje o usó lentes oscuros para ocultar moretones? ¿Le mintió alguna vez a un médico o a un compañero de trabajo para ocultar el verdadero origen de las lesiones causadas por una agresión de su pareja?

Si su compañero la ha agredido repetidas veces, lo mismo si su violencia parece estar relacionada con su personalidad – es decir, si está acompañada por celos, inculpación y estallidos cíclicos-, necesitará ayuda para cambiar de comportamiento. Investigaciones demuestran que un tercio de los hombres violentos estudiados, se abstienen espontáneamente de reiterar sus ataques; muchos de ellos han golpeado a su esposa una sola vez. Su violencia no es consecuencia de su personalidad, no es reiterada ni se origina en su interior.

Por el contrario, si las agresiones son reiteradas y si éstas asumen más de una forma – si son tanto emocionales como físicas- probablemente no cesarán sin la intervención de terceros.

Algunos hombres nunca dejan de ser violentos. Pero sólo usted puede hacer algo para salvarse, reflexione respecto a la idea de soportar nuevamente un ataque y vea si está dispuesta hacerlo. Analice su situación y vea si acaso su compañero le ha prometido varias veces que cambiará y siempre faltó a su palabra. En este último caso, ¿por qué sigue usted a su lado?

Debe saber que sólo a usted y a nadie más, le corresponde decidir si seguirá viviendo con su compañero o lo abandonará. Es una decisión difícil, pero si no lo hace a tiempo pondrá en riesgo su vida y la de sus hijos (en caso de que tuviera).


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